
Un fenómeno inexplicable, de Leopoldo Lugones
Fragmento adaptado a Lectura Fácil
Crucé el jardín y golpeé la puerta.
No hubo respuesta. Solo se oyó el viento silbar.
Cuando golpeé por segunda vez, el inglés abrió la puerta.
Era un hombre calvo, de boca gruesa y nariz delgada.
Me pareció que era una persona impulsiva,
de esas personas que hacen las cosas de pronto y sin pensar.
Por su imagen, no era fácil descubrir su profesión.
Podía ser tanto un militar como un sacerdote.
Primero se mostró muy amable.
Pero durante la cena empecé a notar algo extraño.
Mientras comíamos, el inglés miraba una y otra vez
a un rincón del comedor.