
El cazador de orquídeas, de Roberto Arlt
Fragmento adaptado a Lectura Fácil
Mi primo y yo nos saludamos.
Pensé en cuidar mi cartera por si me robaba algo,
pero me tranquilicé.
Después me invitó a tomar un café
y me presentó a un hombre corpulento,
que llevaba barba y un turbante enorme en la cabeza.
Este hombre se llamaba Taman
y estaba acompañado por un chico
al que le faltaba un ojo.
Mi primo me dijo:
—Este chico es Agib, el sobrino de Taman.
Así como lo ves, es muy hábil e inteligente.
Y te voy a contar un secreto:
Agib descubrió la orquídea negra.
Es una flor única, bella y enorme.
Y puede valer un montón de dinero.
Entonces yo pregunté intrigado:
—¿Y por qué no la cazó él?
—Porque dicen que en el tronco de la orquídea negra
se esconde una serpiente negra muy venenosa
—me respondió Agib.